In de frunde di yegue

9 de septiembre de 2002 - Comentarios desactivados en In de frunde di yegue

En el suceso cómico que fué «La tuerca» en televisión, en el sketch de «los jubilados», uno de los personajes, supuestamente extranjero, además de sanatear con el macarrónico latiguillo que encabeza esta nota, quedaba totalmente desconcertado cuando la cofradía de la plaza divagaba con proyectos delirantes. El no sabía si se trataba de algo viable o no, correcto o no, legal o no. Sin embargo, tenía muy en claro lo que quería, y casi lo imploraba a los demás: «¡No me dejen afuera!»

Tengo la impresión, algo así como una vaga sensación, que la Red (esta red, nuestra red) es el mas vasto, inconmensurable y (¿por que no?) delirante «adentro» del mundo actual, y millones de personas, encandiladas, fascinadas por los enigmas que plantea La Esfinge, se largan de cabeza al grito desesperado de «Por favor, no nos dejen afuera»
Todo el mundo (¡hasta yo!), desde prominentes instituciones científicas hasta vendedores de alfombras, tienen su página, para ventilar sus ideas o sus mercancías al viento del desierto, en el mas gigantesco diálogo de sordos que jamás haya existido.
Mientras tanto, y sin que quiera hacer moralina barata, millones de personas (otros millones) luchan penosamente por sobrevivir. ¿Como dice la canción infantil?:
«Piden pan,
no les dan.
Tienen sed,
les dan la Red.»

2 x 4

30 de agosto de 2002 - Comentarios desactivados en 2 x 4

Además del tango, ¿hay en el mundo alguna música popular que le cante a los propios instrumentos con los que se la interpreta? No sabría decirlo. ¿Y en el tango? ¡Que riqueza!

Organitos (2)
«Al paso tardo de un pobre viejo
puebla de notas el arrabal
con un concierto de vidrios rotos
el organito crepuscular.
Dándole vueltas a la manija
un hombre rengo marcha detrás,
mientras la dura pata de palo
marca del tango el compás.»
(Organito de la tarde, 1923, José Gonzalez Castillo)
«El último organito irá de puerta en puerta
hasta encontrar la casa de la vecina muerta,
de la vecina aquella que se cansó de amar;
y allí molerá tangos para que llore el ciego,
el ciego inconsolable del verso de Carriego
que fuma, fuma y fuma, sentado en el umbral.»
(El último organito, 1948, Homero Manzi)

Guitarras (2)
«La guitarra en el ropero
todavía está colgada,
nadie en ella canta nada
ni hace sus cuerdas vibrar…»
(Mi noche triste, 1917, Pascual Contursi)
«Vieja viola garufera y vibradora
————————————–
¡como estás de abandonada y silenciosa
después que fuiste mi sueño de cantor!
———————————————
Hoy solo queda el recuerdo
de pasadas alegrías,
pero estás vos, viola mía,
hasta que me vaya yo.»
(Vieja viola, 1950, Humberto Correa)

Bandoneones (2)
«Bandoneón arrabalero,
viejo fuelle desinflado,
————————–
Has querido consolarme
con tu voz enronquecida,
y tu nota dolorida
aumentó mi berretín.»
(Bandoneón arrabalero, 1928, Pascual Contursi)
«El duende de tu son, che, bandoneón,
se apiada del dolor de los demás,
y al estrujar tu fuelle dormilón
se arrima al corazón que sufre más.»
(Che, bandoneón, 1950, Homero Manzi)

Voces (2)
«Porque cuando pibe me acunaba en tangos
la canción materna que llamaba al sueño,
y escuché el rezongo de los bandoneones
bajo el emparrado de mi patio pobre.»
(Porque canto así, 1929, Esteban Celedonio Flores)
«Malena canta el tango como ninguna
y en cada verso pone su corazón.
A yuyo del suburbio su voz perfuma.
Malena tiene pena de bandoneón.»
(Malena, 1942, Homero Manzi)

¡Ah, men!

27 de agosto de 2002 - Comentarios desactivados en ¡Ah, men!

En los cruciales tiempos que vivimos, todo cambia a velocidad vertiginosa, pero la principal transmutación se produce, quizás, en el lenguaje. Hasta los limosneros tienen que actualizar su discurso a la actualidad.
Lugar de la acción: un medio de transporte. Sube un hombre joven, campera que si no es de cuero puede ser una buena imitación, zapatos. Requerida la pertinente autorización al señor conductor, y concedida que fué, se dirige al sufrido pasaje, con tono enérgico, en estos términos:
-Disculpen la molestia
-Con todo el respeto que ustedes me merecen («respeto» es el último grito de la moda en materia verbal)
-Tengo que mantener a mi madre y a mi hermana (sigue una fatigosa descripción de todas las dificultades que esa situación le trae aparejada)

-No me discriminen (insólito pero muy actualizado toque social)
Ayudenmen, colaborenmen (toque solidario, con comprensibles faltas de pronunciación y neologismo incluídos)
Y como cierre de la exhortación, en forma efectista pero muy eficaz, abre los brazos, levanta los ojos al techo del colectivo, y canturrea plañideramente:
-Aaameeen…

Cartelitos molestos

24 de agosto de 2002 - Comentarios desactivados en Cartelitos molestos

Como buenos argentinos, muchos de nosotros (y yo no tengo porque ser la excepción) nos arriesgamos a revolear desaprensivamente psicologismos varios y surtidos. Así, uno de ellos establecería que en todo mensaje está el texto explícito, y simultáneamente se agazapa el subtexto inconsciente.
Por ejemplo, la palabra «molestia» es una expresión (¿como decirlo?)… molesta.
El diccionario la asimila a «fastidio», «hastío» y otras sensaciones desagradables. Sin embargo, se la utiliza en dos cartelitos que están masivamente difundidos. Algo así como los «best-seller» de los carteles. ¿Por que será?
Su pregunta no nos molesta
Traducción: Mire, el horno no está para bollos. Pero, que vamos a hacer. Tenemos que poner al mal tiempo buena cara, y confiar que su dichosa «pregunta» no se limite solamente a inflar la paciencia, y desemboque en la tan ansiada compra, si es «cash» mejor.

-Disculpe las molestias. Estamos trabajando para Usted.
Traducción: Ya le dijimos «disculpe», no? Bueno, ya está, ya cumplimos. De ahora en mas, tenemos «derecho» a fabricar todas las molestias que se nos ocurran, y Usted tiene que quedarse calladito la boca. Ademas, ya le dijimos que nos tomamos todo este laburo para beneficiarlo a Usted. Casi podríamos decir que le estamos haciendo un favor. Así que, no joda, y quédese en el molde.
Los subtextos de estos cartelitos, serán realmente como me suenan a mi? Tengo la impresión que los argentinos estamos un poquito (¿como decirlo?) molestos

Pobre…

19 de agosto de 2002 - Comentarios desactivados en Pobre…

¿Podría un común y corriente espectador de teatro decir algo sobre Shakespeare que todavía no se haya dicho? Difícil. Que es el dramaturgo cuyas obras son las mas representadas en toda la historia? Probablemente. Que las dos mas populares serían «Romeo y Julieta» y «Hamlet, Príncipe de Dinamarca»? Tal vez. Que la escena más conocida de «Hamlet» sea la del famoso monólogo del protagonista que comienza con «Ser o no ser.»? Quizás.
Entonces (si todo lo anterior fuese real), porqué en muchísimas ocasiones, al margen de las representaciones formales, aparezca alguno, simulando ser Hamlet, y largue la consabida frase, con una calavera en la mano?
Que me perdonen los conocedores de Shakespeare. Yo, sin serlo, quiero hacer un modesto aporte al conocimiento del bardo, y para ello quiero aquí dejar constancia de los siguientes hechos:
– Cuando Hamlet dice su monólogo tiene un libro en la mano.
– En otra escena, pasa por el cementerio, y el sepulturero, mostrándole una calavera, le dice que es la de Yorick, bufón del rey cuando Hamlet era niño. Hamlet, con la calavera en la mano, comienza otro monólogo con las palabras «Ah, pobre Yorick».
En fin, tratemos de no ponernos solemnes, pero pareciera que cuanto mas «popular» llega a ser alguien, mas posibilidades tiene de ser tergiversado.

Jugale al 32

16 de agosto de 2002 - Comentarios desactivados en Jugale al 32

Antes de empezar, las salvedades de rigor:
Admiro mucho a nuestro compatriota Daniel Baremboim, artista consagrado en todo el mundo. También lo respeto por la firmeza de sus convicciones, que hace valer en la práctica.
De todos modos, yo me pregunto: si Beethoven alcanzó a componer 32 sonatas para piano, es imprescindible que alguien se proponga, como una especie de desafío virtuosístico, ejecutarlas todas en el curso de pocos días? Es una competencia, una maratón?
La crítica musical cumplió con su tarea y volvió a exaltar los méritos musicales del intérprete. Pero, y el público? Baremboim no corre el riesgo que un sector del público aprecie más su resistencia física y su memoria (tocó en todo momento sin partitura), que la calidad de la ejecución?

Como simple oyente de buena música, puedo suponer que la tan mentada «ejecución integral» sea considerada «una proeza», que Baremboim cumplió, pero sin la cual sus reconocidos méritos serían tan válidos como siempre.
Y para terminar, un dialoguito imaginario. El artista, en Buenos Aires, sale de su casa, y se encuentra con el encargado, que le dice:
-Que tal, don Baremboim, como le va?
-Y, ya lo ve, Ramón, beethoveneando.

Salud

14 de agosto de 2002 - Comentarios desactivados en Salud

Nuestro idioma es multipropósito, es decir que da para todo, como por ejemplo encajar un tecnicismo como «multipropósito». Pero la aberración más cómica es el lenguaje de la burocracia, es decir eso que hablan y escriben los que, en vez de decir «hoy», o en el peor de los casos «en el día de hoy», se despachan con «en el día de la fecha» (aunque la fecha no figure), y terminan prohibiendo algo. Recuerdo un caso.
(Antes, una sencilla definición del diccionario, que siempre viene bien: «Organismo – Conjunto de órganos del cuerpo de los seres vivientes»)

En Pueyrredón y Bartolomé Mitre existía algo así como una Feria Franca Internada Municipal. Los puesteros, para descargar sus mercancías, ingresaban con las camionetas hasta donde estaban sus respectivos puestos. Esto, al parecer, no le agradaba al burócrata que estaba a cargo de tan importantísima Repartición Pública, y emplazó este cartelón:
«Prohibido estacionar dentro del organismo»

Modelo

12 de agosto de 2002 - Comentarios desactivados en Modelo

Formulario de Contrato Tipo (adaptado a nuestro país)

Art. 1º – Somos pocos, y nos conocemos…
Art. 2º – Entre bomberos no nos vamos a pisar la manguera.
Art. 3º – Aprovechamos la bolada, y de paso cañazo.
Art. 4º – El que parte y reparte, se queda con la mejor parte.
Art. 5º – Por la plata baila el mono.
Art. 6º – A papá mono con bananas verdes…
Art. 7º – A chancho, chancho y medio.
Art. 8º – Tiene razón, pero marche preso.
Art. 9º – Si te he visto, no me acuerdo.

Vueltas de tuerca

9 de agosto de 2002 - Comentarios desactivados en Vueltas de tuerca

El cine empezó, tímidamente, con estilo documental. Tomó impulso, y alguien empezó a filmar una representación teatral. Los «entendidos» diagnosticaron: «La técnica venció. Las representaciones en vivo van a desaparecer». Mientras tanto, el cine desarrolló todas sus fantásticas posibilidades, pasó con Orson Welles por la cumbre de «El Ciudadano», y se fué a «La guerra de las galaxias».
Y el teatro? Muy bien, gracias! Se filtra por todos los recovecos de la vida; y en salas formales, en sótanos o en altillos, en casas recicladas o en una plaza, alguien en algún momento está representando para alguien, aquí sí en vivo y en directo, los problemas humanos. Sin embargo…

Louis Malle, eminente director cinematográfico, viaja a Nueva York, entra a un teatro en la calle 42, y filma un supuesto «ensayo general» de «Tío Vanya» de Chejov. Casi sin escenografía, con un vestuario discretísimo. Actuación teatral pura. Y el resultado es una película maravillosa!
Pero, otra vez volvemos a decir: sin embargo…
Arthur Miller, dramaturgo, crea la obra a la que alguien calificó certeramente como la mayor expresión teatral del siglo XX: «La muerte de un viajante». Y, deliberadamente, el autor le aplica un tratamiento cinematográfico. La acción se desarrolla en forma alternativa en el presente y en el pasado, en la dura realidad actual y en los sueños y pesadillas de los recuerdos del protagonista, en escenas simultáneas. A los espectadores les llega la respiración del agobiado Willi Loman, pero todo el conjunto es cine puro!

Efecto tango

5 de agosto de 2002 - Comentarios desactivados en Efecto tango

No, no estoy hablando de la supuesta «enfermedad económica» que desde Argentina estaría contagiando al Mercosur. El verdadero «efecto tango» es el que nació en el siglo XIX, soportó a pie firme todos los altibajos del XX, y resurgió con toda la polenta en el actual.
Como dijo el vate, es el que «en un pernó unió a París con Puente Alsina», y «contagió» al mundo entero. El mundo podrá no entender las causas de la espantosa crisis que azota a nuestro país, pero millones de personas, en cualquier latitud, «sienten» a la Argentina «cuando tu canto nace al son de un bandoneón».
Y para terminar, no puedo resistir la tentación de tirar sobre la mesa esto, que tres argentinos armaron sobre la cuestión:

«Alguien le dice al tango
——————————–
Tango aquel del Maldonado
con menos agua que barro;
tango silbado al pasar
desde el pescante del carro.
——————————–
Tango que fuiste feliz
como yo también lo he sido,
según me cuenta el recuerdo
que está hecho un poco de olvido.
———————————
Yo habré muerto y seguirás
orillando nuestra vida;
Buenos Aires no te olvida,
tango que fuiste y serás.»

Letra: Jorge Luis Borges
Música: Astor Piazzolla
Primera grabación: Edmundo Rivero (1965)