Ópera y futbol

96.7/100.3/06. No es una clave secreta, sino simplemente las sintonías, de frecuencia modulada las dos primeras, y de cable la tercera, a las que hay que apuntar si “uno busca lleno de esperanza” un poco de música (un poco de simple y sencilla música) de la equívocamente llamada “clásica”.
Pero… La mayoría de los programas, bajo distintos enfoques, está dedicada a difundir óperas completas, o fragmentos de óperas, o arias sueltas de óperas, o grabaciones desconocidas, o antiguas, o recitales en vivo de… “grandes voces de la lírica universal”, y hasta un programa para “los que no les gusta la ópera”(con fragmentos de óperas, por supuesto). Y cada uno de ellos está piloteado por dos personalidades sumamente expertas en el tema (dicho esto sin la menor pizca de ironía), que se incentivan mutuamente y que caen en éxtasis ante las grabaciones que ellos mismos seleccionaron.
Y súbitamente vi la luz. Me surgió la pregunta: que tienen en común la ópera y el fútbol?
La ópera es a la música clásica lo que el fútbol a la actividad deportiva, con estrellas taquilleras incluídas (Pavarotti, con todos sus altibajos, vendría ser algo así como el Maradona de la ópera). Los fanáticos de ambos espectáculos se dedican más a presenciarlos (u oirlos), a analizarlos, a comentarlos, que a practicarlos.
De todos modos, hay que reconocer que muchos hinchas de fútbol se dedican de vez en cuando a jugar un picado. Pero los entusiastas de la ópera solo escuchan en místico recogimiento, y únicamente utilizan sus gargantas para rugir “bravo!!!” cuando la cantante famosa finaliza su agudo.
Me gustaría saber: los señores expertos operísticos cantan alguna vez? Aunque sea un poquito? Aunque sea desafinado? Aunque sea en la ducha?