Ingresar

Si, “ingresar”, porque ahora  son todos distinguidos y dicen “ingresar”, y no el vulgar “entrar”. Lo que sí nunca pasa de moda es el término “prohibido”, tan difundido como siempre. Todo esto viene a cuento, por la sorda lucha que se entabla entre los parroquianos de los comercios, que quisieran “ingresar” como “Pancho por su casa”, y los negociantes, que intentan defender el orden y la limpieza del boliche.

Hasta ahora eran conocidas dos normativas, pero el otro día ví asombrado una tercera, que ratifica aquello de que la realidad supera a la ficción. Y aqui van las tres.

Primera: “Prohibido ingresar con animales”.  Algunos se ponen cariñosos, y reemplazan “animales” por “mascotas”. Porque no todos salen a comprar acompañados del pichicho, y quizás algunos lo hagan con un lagarto o con un loro barranquero. Por supuesto que en los bazares el cartel es mucho mas grande, y dice específicamente “Prohibido ingresar con elefantes”.

Segunda: “Prohibido ingresar con comida”. Relacionando esta con la anterior, resulta clarísimo que los animales no entran, ni vivos ni fritos. Pero no importa. Con los helados, los panchos con mucha mostaza, las papas fritas en bolsa, los alfajores, los jugos en cajita, y el resto del kiosco, hay material suficiente para hacer un buen enchastre.

Y ahora, ¡la estrella de la noche! Tercera: “Prohibido ingresar con bicicletas” (sic y   resic). Aunque es de suponer que, si alguien, en su embole, se puso a hacer el respectivo cartelito, es porque la situación existe. No se menciona expresamente a los triciclos infantiles, a las patinetas adolescentes y otros rodamientos, por lo que no se sabe si la norma los incluye en la prohibición, o los tolera.

De todos modos, hay algo que se puede decir con seguridad: habrá mas prohibiciones.